Planificando para lo impensable: ¿qué sucederá si los pacientes con COVID-19 rebasan los suministros médicos?

Lilo H. Stainton | 31 de marzo de 2020 | En Español
Los médicos y especialistas en ética médica están elaborando directrices para la toma de decisiones para garantizar que los recursos se utilicen de manera efectiva y justa
Credit: The Hastings Center
Pop-up medical facility for isolating and treating COVID-19 victims

31 de marzo de 2020

Imagine lo impensable: los médicos en un hospital rebasado por el brote de coronavirus solo les queda un respirador, pero varios pacientes no pueden respirar sin él. ¿A cual paciente se lo dan?

Los funcionarios del gobierno resaltan que los hospitales de Nueva Jersey actualmente no se enfrentan a este dilema moral. Pero si llegase ese momento, y los pacientes con COVID-19 sobrecargan el sistema de atención médica del estado, necesitan planes transparentes y éticamente sólidos para ayudar al personal médico que atienden a los pacientes a tomar estas dolorosas decisiones.

Los líderes encargados de los servicios de atención médica actualmente trabajan con funcionarios estatales para crear directrices éticas para la toma de decisiones diseñadas para maximizar los respiradores y otros recursos, mientras se salvan tantas vidas como sea posible. Un subcomité de ética de la Sociedad Médica de Nueva Jersey presentó el viernes un borrador de pautas a seguir al Departamento de Salud del estado.

“Estamos (todos nosotros y todos nuestros equipos médicos), comprometidos a salvar cada vida que podamos en este estado,” dijo el gobernador Phil Murphy el viernes en la conferencia de prensa diaria del estado. Pero “estaríamos incumpliendo nuestras responsabilidades de no prepararnos para la posibilidad de esta horrible situación” de escasez de recursos médicos, agregó.

Reenfocarse en las necesidades del público

De hecho, los médicos, las enfermeras y especialistas ya se ven obligados a repensar cómo brindan el tratamiento, pasando de su enfoque tradicional centrado en el paciente a un enfoque más amplio que también debe considerar las necesidades del público en general. Los expertos coinciden en que esto es un desafío para los proveedores médicos, que están entrenados para hacer todo lo posible para salvar  al paciente que atienden en un momento determinado.

“Cuando los recursos son escasos, el objetivo es salvar la mayor cantidad de vidas con los recursos disponibles”, explicó la Dra. Hannah Lipman, gerontóloga y directora del Centro de Bioética del Hackensack University Medical Center, parte de Hackensack Meridian Health. “Cuando los recursos no son escasos, esos dos objetivos no están en tensión.”

Se requiere que los hospitales de todo el país tengan algún tipo de comité de ética o grupo de consultores, pero estas entidades generalmente ayudan a los pacientes, sus familias y médicos con decisiones específicas sobre los días finales de la vida de un individuo, dijeron los expertos. Pero con la pandemia de COVID-19 (que hasta ahora ha infectado a más de 16.600 residentes de Nueva Jersey, incluyendo 198 muertes), estos proveedores ahora deben lidiar con la posible necesidad de racionar algunos aspectos de la atención médica, en caso de que los esfuerzos para frenar la propagación del virus y aumentar la capacidad de los hospitales no sean suficientes.

Las decisiones éticas relacionadas con la asignación de recursos médicos limitados son muy complejas e involucran muchas variables, como la edad y las condiciones subyacentes, pero los expertos dicen que generalmente se centran en la capacidad de supervivencia de los pacientes. Si bien los datos sobre COVID-19 aún son limitados, los pacientes con insuficiencia respiratoria pueden necesitar permanecer con un respirador durante 10 días o más, señalan.

“Cuando hablamos del acceso a este recurso limitado, la gran variable a tomar en cuenta es la capacidad de supervivencia. ¿Esto lo beneficiará de tal manera que pueda continuar y recuperarse lo suficiente como para poder ser dado de alta? ”, señala Nancy Berlinger, investigadora del Centro Hastings, una organización sin fines de lucro que durante 50 años se ha centrado en la bioética.

Si los médicos eligen a un paciente que es poco probable que aguante el tratamiento en lugar de uno que sea más fuerte, “se obtienen malos resultados para dos personas”, agregó Berlinger. El Centro Hastings creó una serie de diapositivas para ayudar a los hospitales a actualizar sus políticas de ética en la crisis actual.

Hacer frente a las disparidades demográficas

Los especialistas en ética médica reconocen que este enfoque plantea preguntas difíciles sobre las disparidades demográficas, dada la mayor prevalencia de ciertas afecciones subyacentes, como el asma y la diabetes, entre los afroamericanos. Los defensores de las personas discapacitadas también temen que estos ciudadanos puedan ser ignorados cuando se trata de asignar los escasos recursos.

Estas disparidades son reales y preocupantes, según Berlinger y otros expertos, pero no pueden resolverse mediante políticas de ética diseñadas para asignar recursos médicos en una epidemia. “Tenemos que ser muy honestos sobre las desigualdades que hemos tolerado”, dijo. “Pero esta no es una gran oportunidad para hacer justicia social integral”.

Dicho esto, los especialistas en ética enfatizan que la confianza del público en el sistema de atención médica es esencial y que las personas deben saber que no serán rechazadas si son ancianos o sufren afecciones de salud subyacentes. “El objetivo de salvar la mayoría de las vidas requiere la consideración del pronóstico del paciente. Las consideraciones relacionadas con la raza, el origen étnico, la religión o la orientación sexual son irrelevantes”, dijo Lipman, de Hackensack University Medical Center.

Algunas directrices éticas para la toma de decisiones, como el esquema presentado la semana pasada en el New England Journal of Medicine, priorizan el tratamiento para los profesionales de la salud. Los expertos señalan que esto tiene sentido, dado el papel crítico que desempeñan actualmente los profesionales de la salud para responder al brote del virus, pero subrayan la necesidad de analizar cuidadosamente sobre quiénes están incluidos en este grupo; médicos, enfermeras y especialistas por sí solos no pueden operar un hospital sin las personas que limpian los pisos, conectan los instrumentos médicos y trasladan a los pacientes, por ejemplo.

Los 71 hospitales de cuidados intensivos de Nueva Jersey ahora deben proporcionar informes diarios al Departamento de Salud del estado (DOH, por sus siglas en inglés) sobre la disponibilidad de camas, el número de personal, los respiradores y la cantidad de equipos de protección personal o EPP, las batas, las máscaras y otros suministros críticos necesarios para proteger a los trabajadores que atienden a los pacientes infectados. El estado está trabajando para aumentar el número de camas disponibles  (reabriendo un hospital que estaba cerrado y estableciendo instalaciones temporales en tres sitios), y tratando de acumular más EPP y respiradores de los centros médicos de cirugía cerrados y del gobierno federal.

La comisionada del DOH Judith Persichilli dijo el lunes que sigue preocupada por el suministro de EPP y personal médico capacitado; el estado también está trabajando con organizaciones profesionales para ampliar la capacidad de la fuerza laboral. Pero aunque el impacto de las estrictas medidas de distanciamiento social del estado aún se está evaluando, sigue confiando en que habrá suficientes camas para acomodar el aumento de pacientes que se espera que necesiten atención hospitalaria en las próximas semanas.

Los respiradores siguen siendo escasos

Pero Nueva Jersey aún no tiene suficientes unidades de respiradores, dijeron las autoridades. Los funcionarios federales han proporcionado al menos 300 unidades, pero Murphy solicitó 2.300 en total. Actualmente la Policía Estatal está trabajando para comprar hasta 2.000 respiradores en caso de que la administración Trump no envíe todo el pedido que se solicitó. Persichilli dijo que también están considerando estrategias para usar un respirador para múltiples pacientes (un protocolo de emergencia aprobado por funcionarios federales), o convertir máquinas para anestesia en instrumentos que proporcionar apoyo respiratorio.

“Solo queremos estar preparados,” dijo Persichilli el lunes. “Nos estamos preparando para lo peor y esperamos lo mejor.”

Berlinger, del The Hastings Center, afirmó que poner a dos pacientes en un solo respirador es claramente una “solución alterna” y no un protocolo aprobado para una prolongada permanencia; otras soluciones alternas están en marcha relacionadas al uso de EPP, como reutilizar algunos instrumentos u optar por menos protección de la que usarían normalmente, con aprobación federal. “Ves mucho ingenio y ves mucho heroísmo” en estas situaciones, dijo, “pero en algún momento tienes que decir,” ¿qué pasa si esto no funciona? ”

Es por eso que los funcionarios estatales quieren una estrategia para asegurarse de que el equipo se use para salvar tantas vidas como sea posible. El DOH se negó a decir cuándo la guía estatal basada en las recomendaciones del MSNJ podría estar lista para su distribución, actualmente están trabajando con el epidemiólogo estatal retirado, el Dr. Eddy Bresnitz, en modelos para ayudar a los hospitales a asignar recursos escasos y brindar atención lo más segura posible durante la crisis.

“Queremos asegurarnos de que no importa lo que hagamos, estamos ofreciendo una atención médica segura”, dijo Persichilli.

Estos esfuerzos son muy apreciado por los líderes de los hospitales, según Cathy Bennett, presidenta y directora ejecutiva de la Asociación de Hospitales de Nueva Jersey, que ha trabajado en estrecha colaboración con el estado para evaluar y asignar recursos. “Nuestro sistema de salud tiene la responsabilidad de planificar todos los escenarios en una emergencia de salud pública como COVID-19”, dijo Bennett, un ex comisionado de salud estatal. “Esperamos que estos planes de crisis no sean necesarios, pero apreciamos que los especialistas en ética médica estén llevando a cabo discusiones reflexivas y razonadas”.

Los hospitales ya se han visto obligados a ajustar una serie de políticas operativas a causa de la epidemia del coronavirus, restringiendo las visitas familiares y replanteando los planes de alta o transferencia de los pacientes para garantizar que aquellos pacientes con COVID-19 no propaguen más las enfermedades.

Los especialistas en ética afirman que tiene sentido contar con una orientación estatal, de modo que el acceso público a la atención médica sea el mismo para todos los habitantes de Nueva Jersey.

“Cuando tenemos una pandemia, no debería importar a qué hospital usted va”, dijo el presidente de MSNJ, Larry Downs. “Puede que no lleguemos a esta situación, pero existe la posibilidad de que esto ocurra”.

Esta traducción fue proporcionada por el Reporte Hispano en asociación con el Centro de Medios Cooperativos de la Universidad Estatal de Montclair, y cuenta con el apoyo del New Jersey Local News Lab, una asociación de la Fundación Geraldine R. Dodge, el Fondo para la Democracia y la Fundación Comunitaria de New Jersey. La historia fue escrita originalmente en inglés por NJ Spotlight y se está republicando bajo un acuerdo especial de intercambio de contenido de NJ News Commons relacionado con la cobertura COVID-19. Para leer más, visite njspotlight.com.